BAYWATCH

Publicado: 14 julio 2009 en General

Lejos de Santa Monica – Los Angeles Ca. – en las naturales costas de Rocha, nuestros “baywatch” caminan por las blancas arenas observando a los surfistas, vigilando los bañistas que nadan en las aguas de nuestras playas; la diferencia con la seria de televisión estadounidense no hace falta aclararla, pero el espíritu es el mismo y el color de los uniformes también, rojo pasión!

Esa tarde parecía ser una más, sin mucho que hacer, aburrida como otras tantas, destinada al olvido…
Minutos más tarde me encontraba chateando con un chico que según lo que decía, no tenía mucha experiencia con su mismo sexo; esa data inmediatamente llamo mi atención “chongo a la vista!” exclame…
Continuamos chateando y rápidamente intercambiamos msn, ya formando parte de mis contactos y habiendo ganado su confianza me confesó que era guardavidas en las playas de Rocha, sinceramente no le creí mucho, en el msn todos somos divinos, tenemos hartos lomos y terribles pedazos, la posta esta “face to face”.

Minutos más tarde me envió una foto, – “este macho no es real” – pensé y para confirmar que se trataba de un ciber pajero más o de un viejo detestable que miente para provocar encuentros y ser rechazado a los 2 minutos de llegar a la cita, le pase le dirección de mi casa; “me tomo un taxi y en 5 minutos llego, estoy en 18 y Ejido” tipeo en alguna pc del ciber de esa esquina.
La rabia que me provocaba el descaro de este infame ser, mezclada con la duda razonable que sentía al observar la foto enviada, provocaban en mi un rayo de esperanza y un sentimiento de que al menos fuera joven y “cojible” – “que gracioso pense…” –
“tiiiiiiiiiiiiiiiiii” chillón y agudo sonó el timbre del portero, atendí “ya bajo” le dije y esperando ver alguien patético baje indignado en el ascensor. Ocho pisos mas abajo se abrieron las puertas y un macho espectacular de 1,85 metros de altura, corte de cara angular, cabello corto, y complexión física grande sonreía sanamente detrás del vidrio de la puerta de calle como solo los machitos del interior saben hacerlo.
Mientras me acercaba a la puerta mire hacia un costado y el otro, buscando al ser infame que me disponía a rechazar, poner en su lugar por haberme hecho perder el tiempo y encarnar al vengador de todos los demás que engaño en los chateos que habría realizado en quien sabe cuanto tiempo, años tal vez…
“sos Pablo?” – Pablo era el nombre que utilizaba cuando salía con chongos – mi estrategia era simple, si llegaba a cruzarme con ellos y estaba no mis padres, él me saludaría mencionando ese nombre y así yo en su propia cara le diría que se confundió de persona, sonaba bien al menos en mi mente. Lo miré y con cara de asombre pregunte “¿que?” – “Soy el del chat, vos sos Pablo?” pregunto esta vez con cara de incertidumbre y algo tímido – “sí, soy Pablo. subis?” – le pregunte y caminamos juntos hacia el ascensor de mi edificio.

“asi que sos guardavidas?” – le pregunte escaneándolo y pensando – “le tengo que gustar, le tengo que gustar!!!” – “sí, en Rocha” – me respondió orgulloso y llenandose el pecho de aire; ese macho estaba orgulloso del servicio que le brindaba a la sociedad – “más orgulloso vas a quedar después de la tremenda cojida que me vas a dar” – pensé mirándole el gato muerto que tenía por bulto!
Llegamos a casa, entramos y rápidamente le mostré mi apartamento; terminamos el recorrido sentados en la computadora mirando películas porno heterosexuales. El es bisexual y a mi me encanta ver a un macho garchandose una mina, para mi es diferente, raro y casi exótico… Verlo sentado despatarrado frente a mi me excitaba muchísimo, harto macho con cara de soretón y volando de la calentura no podía estar a centímetros de mi y no hacer nada, algo tenía que pasar y ya!

– “¿¡me vas a chupar la pija!?” – me preguntó sin mirarme y unos segundos más tarde giro su cabeza, me miró a los ojos y sonrió soberbiamente al mismo tiempo que se desprendía el jean para dejar salir harto pijón duro como un hierro y gigante; era la pija más grande que jamás había tenido frente a mis ojos – en vivo. for real! –
– “¡Paaah!, eso no me entra en la trucha” – pensé – y enseguida me arrodille y comencé a lamerle la cabeza, lentamente haciendo círculos con mi lengua y agarrándosela firmemente con la mano. Continué bajando por el tronco que parecía interminable hasta que llegue a sus huevos, rosados, firmes y llenos de leche tibia! – “¡lameme los huevos!” – exclamó – Luego de chuparcelos subí rápidamente y me metí casi toda su pija en mi boca, es que toda no me entraba, él me empujaba con sus manos en mi nuca y ese pijón no entraba más – “nunca me la comen toda” – comento con un tono de superación absoluta.

Luego de un rato y volando de la calentura, llegó la hora de la verdad – “esa pija tenía que entrarme en el culo como sea” – le puse un forro y me senté en su falta mirándolo a la cara, con una mano lo abrase sosteniéndome y con la otra le agarré la pija y me la puse en la puerta del ojete; tome aire y pensé: “es ahora o nunca, baste de mariconeadas infantiles; tengo harto macho guardavidas volando de la calentura, alzado conmigo, le gusto, lo único que tengo que hacer es distenderme, que este termo no me parta el culo y gozar de la cojida!!!” – hagarrándole la pija le dije: “con tus manos abrime las nalgas así me entra mas fácil” – él me las agarró bien a lo macho y de un sacudón me abrió las nalgas, me metió la cabeza de su pija con un movimiento sutil y firme; no me dolió, el placer fue inmenso y en menos de un minuto más tarde, tenía sus veintiún centímetros metidos hasta los huevos!

El macho comenzó a moverse como un potro en celo, con cada envestida las nalgas me sonaban como si me las estuviera palmeando, él seguía sosteniendome firmemente y no parecía tener ningún interés en soltarme. Luego de un rato comenzó a hablar y contarme lo que sentía al cojerme.
Ese macho cerruchandome a más no poder me hacía sentir como era tener una pija de ese tamaño hasta los huevos adentro de mi culo. Hasta el momento nunca había experimentado una mezcla tan exacta de dolor-placer; nunca había gemido así; como un flaco que lo están cojiendo a la fuerza, casi violándolo y descubre así los placeres del sexo gay.

Cuando eyaculó sentí como se inchaba su pija dentro de mi culo y los chorros de leche chocaban en el forro rebalsándolo de leche caliente y fresca.
Fue algo nuevo, humedo, caliente y morboso que nunca olvidare…

La verdad es que nos vimos por algunos años más y hoy cada tanto, cuando viaja a la capital nos hacemos una escapada para recordar viejos momentos…

comentarios
  1. flor dice:

    la mas candente de todas!!! quiero un baywatch yaaaaa!!!!!! y esperamos el libro!!!

  2. Danny dice:

    me parece fantastico el compartir todo estas vivencias con tus lectores esta historia del baywache el sueño de todo pibe gay que divino me igual me prenderia en una party en cualquieras de tus otas historias fantastico espero seguir leyendo mas de tus ricas y cachondas vivencias

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