LAPICES DE COLORES…

Publicado: 25 junio 2009 en General

Cuando era niño vivía en una casa con dos cocheras, un altillo y patio interno en pleno centro de la ciudad de Minas, una de esas cocheras era mía! la tenía llena con mis juguetes, pistas de trenes y autitos eléctricos, la colección entera de las casas de Petete armadas y puestas como una ciudad, soldaditos de plástico, autitos de colección, muñecos de acción, algunos playmivil, mi bicicleta con rueditas, patines de cuatro ruedas y muchas más cosas.

Una tarde cualquiera en una ciudad tranquila sonó el timbre de la puerta de calle y corrí a ver quien era, abrí la puerta y allí estaba Petinsue con cara de consternación y a su lado su pequeño hermano; tienen que saber que yo odiaba a los niños mas pequeños que yo y su hermano no escapaba a la regla. “mis padres van a salir y traje a mi hermano para jugar” dijo con voz tímida. Consternado por la situación los invite a pasar, no podía creer que tuviera que compartir los juguetes, mis sagrados juguetes con un niño que asistía al jardín de infantes!!! era demasiada mala suerte, un karma que no estada dispuesto a cargar, pero lo hice por mi amigo, por la amistad que nos unía… y fue así que corrimos a mi templo de juguetes, a mi castillo encantado, Petinsue y yo jugamos con los muñecos de acción batallas interminables interrumpidas solo para perseguir a los malos en las calles de la ciudad de Petete con patrulleros de policía dirigidos por nuestras manitas inquieras y delirantes.

Infame (el hermano de Petinsue) estaba tirado por ahí en algún lugar del reino, apartado y desterrado sin ningún privilegio ni séquito alguno, solo lo mirábamos para controlar que no rompiera nada ni tocara algún playmovil sagrado!
Todo transcurría con normalidad y nos compenetramos en una persecución entrañable en la calle principal de Petete City cuando mis ojos ven a Infame con los pantalones bajos y uno de los treinta y seis colores de la caja Faber Castell de lata que yo celaba en la escuela y a nadie se la prestaba; soy hijo único por si no se han dado cuenta… Infame se agacho con sus nalgas al viento e introdujo en menos tiempo del que demora un hamster dar una vuelta en su rueda, uno de mis lápices de colores en su virginal trasero… “¿¡ qué hace tu hermanooooooo!? grite desesperadamente; Petinsue miró al susodicho, me miro y dijo “se mete un lápiz en el culo, lo hace todo el tiempo…” y siguió jugando con los autitos de colección.

Sin pensarlo nos acercamos al niñato y observamos su rara obsesión y sin pensarlo nos bajamos los pantalones y comenzamos a mirar nuestros culos, era algo nuevo e inesperado, nos los tocábamos los unos a los otros sin cuestionarnos nada, era algo nuevo y lo estábamos probando… luego de eso Infame paso a ser un ídolo y un amigo, Petinsue lo traía siempre a jugar con los lápices de colores y nosotros nos mirábamos los culos y nos los tocábamos, esto duro un tiempo, no recuerdo cuanto; lo que si recuerdo fue el escándalo que se armó cuando llorando por algún motivo que desconozco grite almorzando en la casa de Petinzue “tu hermano se mete mis lápices de colores en el culo!” y así una era de reinado anal y utilización de lápices de colores como consoladores duro menos de lo que canta un gallo…

comentarios
  1. marina peque dice:

    INCREIBLE.

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